Patrimonio de la Humanidad

Además de ser el Canto Gregoriano propiedad de la Iglesia Católica, se inserta en las raíces mismas del arte y de la música occidental, influyendo en los grandes compositores que fueron artífices de la música hasta nuestros días.

El Códice Calixtino, una apología del emperador Carlomagno, es el primer ejemplo conocido de música a tres voces según la técnica armónica usada en Occidente. Testimonio inapreciable de la primitiva polifonía. El impulso que Carlomagno dio al Renacimiento de las artes y de las letras y su decidida acción de reforma litúrgica y musical han hecho que perdure hasta nuestros días una música que ha marcado el flujo de la historia musical del Occidente: el canto gregoriano.

Mientras la técnica de la polifonía se iba desarrollando para el servicio del culto litúrgico de la Iglesia, el mundo civil parecía desconocer totalmente la polifonía casi hasta el final del período gótico. El canto gregoriano desencadenó la técnica musical capaz de producir las obras geniales de los últimos siglos en Occidente y sirvió de base a los compositores para el perfeccionamiento de la técnica musical y para la creación de obras de gran inspiración.

Sorprende el extraordinario protagonismo que el gregoriano ha tenido en las diversas formas y estilos de música de los últimos siglos, moldeando incluso el oído musical de Occidente, por más que no podamos reconocerlo a simple vista. Por otro lado, es forjador de los códigos y arquetipos audiofónicos en los que se basa la música moderna occidental. Las escalas diatónica y cromática usadas durante tantos siglos en el gregoriano son las que condensan asimismo la materia sonora de las composiciones antiguas y modernas. Podríamos multiplicar las citas, pero nos referiremos especialmente a tres autores: Bach, Mozart y Debussy.

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